Todo consumidor agruparía a la frutilla dentro del conjunto de las
frutas, por su gusto dulce, su forma de uso y por tratarse realmente
de un fruto. Sin embargo, esto no es así dentro del sector
frutícola, donde los productores frecuentemente la engloban dentro
de las hortalizas. Esto se debe a que a diferencia de las otras
frutas templadas, no son plantas perennes, sino anuales a bianuales.
Se trata de pequeñas plantas y no de arbustos o árboles. Esto
significa que su superficie de implantación puede variar año tras
año según la coyuntura.
Otra característica distintiva de la frutilla es que
no existe una o unas pocas zonas de producción, sino que es
cultivada en gran cantidad de lugares, por ser una planta muy
plástica en cuanto a los requerimientos de clima y suelo. Así, la
frutilla se cultiva tanto en la Patagonia, como en el extremo norte
del país. Otra razón de la disparidad de zonas de cultivo, es la
dificultad que presenta la frutilla para ser transportada y su corta
vida pos cosecha. De esta manera, los grandes centros urbanos tratan
de abastecerse en zonas cercanas y es muy común que se la cultive en
los cinturones verdes de las grandes ciudades. Solamente fuera de
cada temporada local, la frutilla debe ser traída de lugares más
alejados.
En la Argentina se cultivan unas 1.300 a 1.500
hectáreas, obteniéndose una producción de alrededor de 40.000
toneladas. Los centros de producción más importantes son Coronda,
Tucumán y Buenos Aires.
Coronda es la que produce el mayor volumen de la
producción nacional (casi el 50%), gracias a sus elevados
rendimientos y la gran calidad obtenida. La mayor parte se envía
desde fines de Agosto a Diciembre al mercado local, otro volumen
importante se procesa en las industrias locales y un porcentaje más
reducido se congela para exportar.
Tucumán es la segunda región productora con el 35%
de la producción nacional pero la principal exportadora de frutillas
congeladas donde la mitad de su producción se destina para ese fin.
También Tucumán tiene la frutilla primicia que se da en invierno y
principio de la primavera.
En Buenos Aires (Gran Buenos Aires, La Plata, Mar
del Plata) se produce la frutilla más tardía (fin de primavera y
verano) que se destina principalmente a abastecer el mercado local.
En los últimos años la frutilla registró una
importante expansión. El crecimiento se obtuvo gracias a un aumento
de la superficie cultivada, nuevas variedades y un mejor rendimiento
en volumen y calidad. La mayor producción responde a la creciente
demanda que tiene este producto en la población argentina sumado a
las buenas posibilidades para su exportación cuyo éxito radica en la
frutilla congelada. De volúmenes despreciables, se pasó en los
últimos 4 años a 10.000-12.000 ton. El principal destino son los
EEUU, que reciben el 70% de nuestras exportaciones y otros destinos
como Latinoamérica, Lejano Oriente y algunos envíos a Europa y
Oceanía.
Ing. Agr.Betina Ernst
Top Info Marketing SA